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Fuente: diario digital cinco días: 04/09/2012

Toca giro estratégico en el mayor grupo español de infraestructuras. Son lentejas… Tras los números rojos del primer semestre se impone un compromiso máximo con la reducción de deuda. Esta era de 10.500 millones en abril y se ha bajado a 8.580 millones en junio, casi 2.000 millones menos en un solo trimestre.

En cuestión de resultados, como mínimo se busca mantener las magnitudes operativas previstas para el ejercicio, con 35.000 millones de facturación y cerca de 3.000 millones de ebitda para ordeñar 1.000 millones de beneficio neto recurrente.

Y en cuestión de expansión prima la gestión de los activos de la compañía, por encima de la agresiva política de compras llevada a cabo hasta ahora. ACS ha invertido 22.500 millones desde 2007, mientras las desinversiones en el mismo periodo suman 16.300 millones. “Hemos realizado ya las inversiones estratégicas”, asegura el director general, Ángel García Altozano. Es el momento de la política conservadora.

El ejercicio de digerir y sacar fruto de la integración de Hochtief en el balance no admite largoplacismos. La germana pierde 49 millones en el primer semestre, y ACS necesita alimentar sus beneficios. La venta de los aeropuertos de la alemana, así como la colocación de activos en Chile podrían devolver el negro en los resultados de Hochtief. Más complicado resultará para ACS desprenderse de lo que le queda en renovables a la vista de la incertidumbre regulatoria en España.

Amasar resultados extraordinarios es fundamental, pero a juicio del propio Florentino Pérez el reto está en inculcar la cultura de ACS en Hochtief, una máquina de ganar obras a la que le cuesta obtener rentabilidad.

Para dar la vuelta a esta situación ACS está demoliendo murallas chinas: la firma de servicios industriales Cobra busca negocio a medias con Hochtief por media Europa; Dragados y la alemana tienden a ser una sola en EE UU; Fernández Verdes, ex presidente de Dragados, se ha ido de jefe de operaciones a Hochtief… Desde Madrid se exige que esta pase de poco más del 4,5% de margen bruto, a cifras por encima del 7%, que es lo que presenta de media el grupo ACS entre todos sus negocios.

Aquí no se deja de señalar que Hochtief debe ser más hábil con el beneficio. Una labor harto complicada a la vista de los mercados que aborda la germana. Y es que los modificados en los presupuestos de las obras son costumbre única en este país. ¿Debe Hochtief estrechar sus costes? Desde ACS no se ha especificado directriz alguna en público.

El ‘efecto Iberdrola’

Asumida la decisión de apostar por Iberdrola como proyecto industrial, ACS se vio abocada en 2010 y 2011 a elevar su posición en la eléctrica a base de fuertes inversiones. Una apuesta que, con la actual crisis por medio, pesa sobre la cuenta de resultados de la constructora y dificultaba meses atrás el equilibrio financiero de la misma. Incluso ha terminado afectando a su política de dividendos.

Al principio se trataba de ganar peso en busca de una posición relevante en un consejo en el que se le ha negado la entrada. Con la crisis financiera ya en sus fases de máxima gravedad ACS compraba papel de Iberdrola cada vez más barato para rebajar a su vez el precio medio de la acción y que este no impactara -en un hipotético test de deterioro- contra el beneficio.

Finalmente, la constructora no ha podido ir más allá en 2012. El bajón de Iberdrola -un 48% en el último año- suponía un lastre para su tesorería, al aportar garantías en efectivo a la banca cada vez que Iberdrola rompía los margin calls. ACS decidió vender un 3,7% con serias minusvalías (599), reducir deuda y actualizar el valor de compra a 5,6 euros por título. De forma paralela ha cerrado una refinanciación a tres años que sirve de blindaje ante cualquier susto en la evolución de la participada. Tras presentar pérdidas de 1.233 millones por este saneamiento, el grupo que preside Pérez tiene previsto cancelar el dividendo que venía pagando cada febrero con cargo al ejercicio anterior. La intención declarada es que en julio de 2013 sí haya recompensa.

Con un 6,2% en autocartera no sería extraño que ACS amortizara acciones, como en 2008 y 2009, para revalorizar el papel de sus partícipes. Los más significativos y estables, como los March, la familia Fluxá, Alberto Cortina y Alberto Alcocer o Florentino Pérez, usan el dividendo para pagar intereses y hacen valer ante la banca el precio de la acción, en muchos casos aportadas como garantía.

ACS va a centrarse en su faceta de constructora y prestadora de servicios. Le va el futuro en exprimir Hochtief. De Iberdrola, tal y como está en Bolsa, prefiere no hablar por el momento.

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