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En los últimos diez a quince años, Danone había fundamentado toda su innovación en los alimentos funcionales y estamos explorando nuevos territorios”. Así resumió la estrategia de I+D de la multinacional alimentaria el director de la planta de Danone de Aldaya (Valencia), Eduardo Puerto. Durante una intervención en el congreso Ciencia y tecnología Alimentaria (CyTA) en la Universidad Politécnica de Valencia, explicó que la estrategia “encasilló bastante a la empresa como una farmacia. Este segmento de innovación no se quiere abandonar completamente, pero ahora buscamos nuevas vías”

Productos como Actimel, Activia, Danacol o Densia han sido algunos de sus éxitos más reconocidos en alimentación funcional. Sin embargo, otros de sus lanzamientos de los últimos años no han tenido la misma acogida entre los consumidores, como es el caso de Danaten –para la tensión arterial– y Essensis –para mejorar la piel–. Puerto señala que este producto, que se lanzó en 2006 y duró apenas un año en el mercado, “no sabemos por qué no funcionó. Se hizo una gran campaña de comunicación, pero no supimos vender el concepto”. En todo caso, apuntó que el proyecto “está guardado en la nevera y podría volver a lanzarse en el futuro, porque el producto es muy bueno”. En cambio, esto contrasta con el caso de Densia, cuya aportación era más sencilla, ya que consistía sólo en añadir calcio al yogur, “no hubo una gran inversión publicitaria y ha funcionado de maravilla”.Ahora en Danone “nos hemos rediseñado. Hemos empezado a romper paradigmas”.

La nueva estrategia pasa no sólo por desarrollar su propia I+D sino también buscarla fuera. “Tenemos un gran foco en ver qué empresas, a lo mejor no del tamaño de la nuestra, están haciendo grandes cosas a nivel de innovación y podemos adquirirlas o trabajar con ellos”. Se refiere a proveedores de frutas, como de embalajes o fabricantes farmacéuticos. En esta línea se enmarcaría la adquisición de la división de nutrición para bebés del grupo Wockhardt.

Una de las nuevas líneas de trabajo está en los envases. En mayo lanzó los nuevos recipientes de yogures con la base redondeada. “Es una innovación desarrollada en España, con 25 ingenieros y técnicos españoles”. Puerto señala que la implantación en España va a costar tres millones de euros y que posteriormente se lanzará en el resto de los mercados. El director de la planta valenciana explica que esta innovación se ha desarrollado basándose en el contacto con el consumidor “que decía que el envase era difícil porque tenía ángulos y se quedaba dentro una parte del yogur”.

Apunta que precisamente ese contacto con los consumidores es lo que llevó a Danone hace tres años a lanzar la cadena de yogurterías “para identificar necesidades, cubrirlas y confirmar que la necesidad ha sido cubierta”.
Puerto reveló que la innovación está “en el ADN de la empresa”. El 40% de la facturación procede de productos que llevan menos de un año en el mercado, que representan el 60% de las referencias

Pero ha ido evolucionando. Uno de los cambios en los últimos años es el time to market, el tiempo que un producto tarda en salir de los laboratorios al mercado. “Una vez planteado el proyecto y encontrada la solución técnica, como tardes más de un año, sales tarde”, afirma.

También se ha ido mejorando la tasa de éxito. Puerto mostró gráficamente cómo al principio llegaban a funcionar el 13% de los productos, pero en 2008 la tasa se había elevado hasta el 88%. “No se trata sólo de innovar, sino de innovar con sentido”, explica.

El peso de lo nuevo
-El 40% de la facturación de Danone procede de productos que lleban menos de tres año en el mercado y son el 60% de sus referencias.

-La tasa de éxito en el lanzamiento de productos ha pasado del 13% al 88%.

-El ‘time to market’ de los proyectos de innovación no debe superar el plazo de un año.