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Las ventas de las nuevas acciones  se realizan en el mercado primario.

En las ofertas públicas iniciales (opi) también llamadas ofertas públicas de venta (OPV) , las empresas, hasta entonces de capital privado, venden acciones al público por primera vez.

Las empresas que ya han  emitido acciones anteriormente también pueden obtener dinero de vez en cuando por medio de nuevas emisiones. Las ventas de las nuevas acciones de estas firmas también son mercado primario, y se denominan emisiones con cotización previa.

Las grandes empresas hacen que sus títulos coticen en la bolsa para que los accionistas puedan negociar entre sí. En realidad, la bolsa es un mercado de acciones de segunda mano, denominadas mercado secundario.

Las dos grandes bolsas de los estados unidos  son las de Nueva York (new york sotck Exchange) y el mercado Nasdaq.

En mercado de new york, existe un especialista o subastador y es el responsable que las acciones tengan tránsito en el mercado.

El Nasdaq por su parte funciona como un mercado de intermediarios, tiene una pantalla en la que los inversores pueden ver los precios a los que los distintos intermediarios están dispuestos a negociar.

Para calcular la relación entre el precio de las acciones  y el beneficio por acción, se usa el denominado PER.

La rentabilidad por dividendos nos indica que resultados obtendríamos por cada 100$ invertidos.

A las acciones se le atribuyen tres tipo de valores:

  1. Valor contable: Viene determinado en su balance como la valoración del capital propio, o fondos propios.

Recoge en definitiva lo que la empresa ha pagado por sus activos, menos una deducción por amortización.

  1. Valor de liquidación: Es el valor que la empresa pudiese conseguir si vendiese todos los activos de la misma y pagase todas las obligaciones de pago pendientes.
  2. Valor de mercado: Cantidad que los inversores están dispuestos a pagar por las acciones de la firma. Esto depende de la capacidad de generar ganancias que tienen los activos hoy y la rentabilidad de las inversiones futuras.

El valor de mercado no coincide con el valor contable ni con el de liquidación por tres factores:

  1. El poder extra del beneficio. Una empresa es capaz de ganar más de la tasa de rentabilidad de las acciones.
  2. Activos intangibles. – Aquellos activos que los contables no incluyen en el balance y tienen un gran valor.
  3. El valor de las inversiones futuras. Si los inversores piensan que la empresa tiene grandes posibilidades de dar beneficios, pagarán más dinero por ella.

Las acciones casi nunca se venden a valores contables ni de liquidación. Los inversores compran acciones de acuerdo con su poder de generar beneficios en el futuro. Existen dos características clave que determinan la rentabilidad que la empresa puede producir: uno son los beneficios que pueden generar sus activos actuales, tangibles e intangibles, y segundo, las oportunidades que tienen la empresa de invertir en proyectos lucrativos que aumenten los beneficios futuros.

La remuneración de los propietarios se hacen de dos maneras distintas:

  1. Como dividendos
  2. Como ganancias o pérdidas de capital.

MODELOS DE ANÁLISIS SOBRE ACCIONES

¿Por qué es tan difícil poder ganar en el mercado de valores?, vamos a ver dos posibles métodos.

Análisis técnico – Los inversores tratan apoyarse en las pautas de comportamiento pasado sobre el precio de las acciones para tomar las decisiones de compra y/o venta de las acciones.

Los economistas especializados en finanzas y los estadísticos que han estudiado los movimientos de los precios de bolsa, han llegado a la conclusión que no existe un modelo coherente en la evolución en el precio de las acciones, independientemente que consideremos al mercado en su vertiente global, o bien particularizarlo en acciones separadas. Estos concluyen que el precio de las acciones se mueven al azar y gozan de las mismas probabilidades de proporcionar rentabilidad mayores o menores cualquier día, independientemente del comportamiento acaecido en los días precedentes.

Análisis fundamental. –  Fundamentan la toma de decisiones sobre las acciones, en la valoración de las perspectivas de las empresas examinando la prensa financiera y económica, los documentos financieros, las declaraciones anuales de sus presidentes y otro tipo de noticias.

Las acciones reflejan tan rápida y exactamente toda esta información, que hace imposible el lograr rentabilidades comprando o vendiendo después de tales anuncios.

Los mercados bursátiles son mercados eficientes, existe mucha competencia para encontrar acciones infravaloradas, y por esto mismo eliminan todas las posibilidades de lograr beneficios.

La competencia  entre los inversores tiende a producir mercados eficientes, esto es, aquellos dónde los precios reflejan rápidamente las nuevas informaciones, y donde a todos los inversores les resulta difícil conseguir beneficios superiores sostenidos, el mercado se corrige automáticamente con nuestras propias actuaciones

La teoría del mercado eficiente tiene tres teorías:

  1. La forma débil: Mantiene que los precios hoy reflejan toda la información que contiene la serie histórica de precios de las acciones, con lo cual no es posible basarnos el patrón de comportamiento pasado para tomar decisiones presentes o futuras.
  2. La forma semifuerte: mantiene que los precios  reflejan  toda la información que se publica, de modo que es imposible el poder obtener rentabilidades superiores leyendo la información que se publica sobre las mismas.
  3. La forma fuerte: mantiene que los precios de las acciones incluyen toda la información disponible. Por tanto, es difícil encontrar información privada, porque durante esa búsqueda competimos con miles y quizás millones de inversores activos e inteligentes.

Con estas conclusiones lo mejor que se puede hacer es suponer que las acciones tienen un precio justo.

Existen muchas pruebas de que el mercado es eficiente, y pocas dudas de que a los inversores profesionales les resulta difícil ganar de manera sostenida. No obstante, existen algunos casos enigmáticos según los cuales los mercados no parecen ser eficientes. Algunos economistas financieros atribuyen estas supuestas anomalías a debilidades de la conducta humana.